GALERÍA GURRIARÁN

 

 

Concha Romeu.

 

Lo mio es, desde hace años, coser.

Y coser es lo que he hecho durante meses: he cubierto de puntadas negras parte del ajuar de mi madre.

Así como, no hace tanto, las mujeres teñían sus ropas de negro tras la muerte de un familiar, he cubierto de negro no mis prendas, sino las de ella.

Puntada a puntada, segundo a segundo, con paciencia, obsesivamente, la sombra se cierne sobre la luz, se instala el luto sobre la claridad de las telas.

Puntadas repetidas, monótonas, interminables, que son registro de un tiempo ofrecido a modo de homenaje, una manera de continuar a su lado pero sin ella.

Puntadas que, tapando, muestran lo que ocultan; que lejos de acallar su voz, la amplifican.