GALERÍA GURRIARÁN


JULIÁN VALLE

El tejido del mundo

A principios de este año, marzo de 2021, Julián Valle presentó un proyecto específico para el CAB de Burgos -realizado durante los dos años anteriores- bajo el título de El tejido del mundo. Continuaba así su particular inmersión en el paisaje, una andadura iniciada hace más de tres décadas. Julián Valle -Aranda de Duero, 1963-  continúa explorando, a través de su trabajo, unos determinados lugares relacionados con el hábitat y el eremitismo rupestre altomedieval. Estos edificios horadados en la roca, sus caminos y sus necrópolis, son el origen de estas acuarelas en formato grande, y son origen también de las piezas en cerámica que podremos ver - a partir del día 13 de noviembre- en la Galería Gurriarán.

No sólo pinta espacios interiores o exteriores de la arquitectura excavada en la roca, o pequeños detalles que podrían parecer anecdóticos, también nos presenta aquí vaciados –en cerámica- que podrían ser maquetas de estos espacios, y objetos que podrían pertenecer a estos mismos lugares.

Contemplando estas obras encontraremos que éstas parecen ir más allá del paisaje como “tema”. Aquí son más una intensa experiencia espiritual de descubrimiento del mundo como extensión de uno mismo: lo que es, para Merleau-Ponty, un estar prendido del tejido del mundo. Las diferentes piezas podrían presentarse como páginas de un “cuaderno de viaje” de este autor. Podríamos pensar que entre sus antecedentes, además de los grandes pintores paisajistas del s. XIX, hay también otros no tan conocidos: aquellos artistas que en siglos pasados participaron en las expediciones científicas. Con estos últimos comparte ese aspecto descriptivo –no narrativo- de sus acuarelas complementadas, desde lo aparentemente- arqueológico, con sus objetos de cerámica, en gres o porcelana.  Tanto unos como otros tienen su origen en lugares que el artista visita desde hace años a la búsqueda de esa “memoria del lugar” que parecen registrar sus piezas. Para componer una obra muy personal en el que, como en el caso de la música, son fundamentales los silencios, aquí como una “presencia de la ausencia”.

La actitud  de este artista también nos podría recordar a la pintura paisajista china, taoísta: la del “pintor viajero” que, de vuelta al estudio, alumbra las esencias de su viaje. Es ésta una experiencia del paisaje que conecta en muchos aspectos, precisamente, con el paisajismo occidental del que hablábamos antes, más allá de correspondencias formales. Un pensar el paisaje. Es este un pensar, como nos dice Josep Mª Esquirol, que es más “un ahondar” que “un avanzar”. Para así remontar “más allá de la presencia y la representación”, atravesando este bosque umbrío, hacia donde mana –como en el poema de Aníbal Núñez- el agua más alta.

GALERÍA GURRIARÁN

            NOVIEMBRE 2021.